Una bodega familiar, con producción propia en cubas y silos, embotellado y venta por cajas bajo marca propia, gestionaba pedidos, despacho y facturación de forma manual — hasta altas horas de la noche. Este es el caso de uso técnico de la automatización implementada de punta a punta.
El producto era sólido — vinos de calidad, producción y marca propias — pero el flujo comercial carecía de fluidez: la recepción de pedidos, el despacho y la presentación de cada vino (con sus recomendaciones de cata) dependían de procesos manuales que se acumulaban al final del día, extendiendo la jornada de gestión hasta la madrugada.
Automatizamos el flujo completo, desde la promoción y la compra hasta la facturación y el seguimiento del cliente en CRM. Mejoramos también el referenciamiento de la página y la presentación de cada vino, incluyendo recomendaciones de expertos en calidad, para que la decisión de compra fuera más informada sin intervención manual adicional.
La gestión del negocio dejó de extenderse hasta la madrugada: el flujo de ventas, pedidos y facturación ahora corre de forma automatizada, con el seguimiento de clientes centralizado en el CRM.